Hasta ahora me había parecido que ya había visto de todo, por mi edad -lógicamente-, pero esto me sume en la mayor de las tristezas y siento un dolor desgarrador. ¿Hasta donde es capaz de llegar el ser humano?

Estos niños con Síndrome de Down, ¿no son hijos de Dios?, ¿No están hechos a su imagen y semejanza?, y a saber cuántos con otros trastornos les habrán dado el mismo fin con el visto bueno, autorización y casi orden de las autoridades religiosas. ¡¡¡ Exterminar en nombre de Dios!!! ¿Hasta donde es capaz de llegar el ser humano?

Me gustaría que alguien me dijera ¿qué pecado han cometido?, o ¿es un acto de venganza contra la madre por no haber tenido un hijo inmaculado?, nunca contra el padre por no saberlo concebir. ¡¡¡ hasta ahí podíamos llegar !!!, tal vez sea que a estos niños no los pueden radicalizar y convertirlos en máquinas de matar a todos aquellos infieles que no adoran a su Dios, son una pesada carga de la que hay que librarse.

Esto debería hacernos reflexionar. Ya no nos sorprendemos cuando leemos o escuchamos el maltrato, hasta sus más crueles limites, a las mujeres. Nos indignamos, con todas nuestras fuerzas, ante las matanzas indiscriminadas. Atentados contra cualquiera, da igual que sea mujer, niño, una magnífica persona o un descendiente de Belcebú. Todos al mismo saco, mientras mas maten, más gloria.

Me pregunto por qué no interviene Dios, me da igual que sea el de ellos, el nuestro, el del vecino, el de la tribu de Africa o la aldea del Amazonas. Me pregunto eso y no tengo respuestas.

Creía que íbamos por caminos diferentes, alejándonos.

Después de esta noticia, no sé si vamos en rumbo de colisión.

¿Qué pecado debe expiar un niño con Down o cualquier otra característica que ellos crean una imperfección?

Llevo luchando dos largos años para ver de conseguir una mejor atención para estos niños con trastornos en su desarrollo, yo digo que son ángeles de Dios. Al parecer estoy equivocado.

La “sharia” lo permite, la “fatua” lo autoriza, “ellos” los ejecutan.

Mi indignación es grande ante la falta de sensibilidad de mis mandatarios. Me enfado, y creo que con mucha razón, con la Presidenta, Consejerías, partidos políticos, … porque les recortan sesiones de terapia, tardan en pagar las becas, retrasan su incorporación al sistema de protección, les falta recursos en las escuelas… y un larguísimo etcétera, pero esto me supera.

Puede que el sistema no crea en su recuperación, pero los quieren y respetan – o eso quiero creer, porque se podían portar mejor-.

Creíamos haber visto todo el horror posible con los campos Nazis.

Esto no es más que un “quien no aprende de la historia está condenado a repetirla”

No voy a extenderme más, estoy demasiado afectado y bloqueado desde que esta mañana leí la noticia. Pero aquí seguiré, trabajando y luchando por ellos, junto a sus madres, padres, abuelos.

¿Cómo se pone fin a esta barbarie?

Gracias por leerme.

Antonio Guerrero