Hoy nos encontramos con esta publicación en la prensa, bueno realmente nos encontramos con dos, que aunque parezca que no, creo que están íntimamente relacionadas. Uno ha sido en España y el otro en Inglaterra. Si uno es dramático el otro es desgarrador.

http://http://www.elmundo.es/sociedad/2016/05/28/57432b9ae5fdea3e7b8b465b.html

http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/autista-fallece-desnutricion-muerte-madre_0_2384025756.html

El ocurrido en España ha suscitado cierto debate entre miembros de esta Plataforma, unos han reprochado al Juez su decisión, otros han reprochado al padre y otras opiniones más. Todas cargadas de razones y verdades, pero lo que queda al final es la realidad de esa madre. Con ojeras que le llegan a los pies, agotada, sin dinero, sin ayudas y con dos hijos que necesitándola no la pueden disfrutar. Ella, estoy seguro, querrá a sus dos hijos por encima de todo, pero no está disfrutando de ser madre.

El otro caso es de una madre que fallece en su casa y su hijo con Autismo, no verbal, es incapaz de comunicarse para pedir ayuda; según los forenses, pasan los días y alrededor del decimoquinto, el pequeño, deshidratado, desnutrido, perdido, … sólo es capaz de abrazarse a su madre hasta que la muerte se precipita.

La realidad es que ser mujer no tiene tantas ventajas, y ser madre de un niño con trastornos en su desarrollo equivale a comprar un billete de lotería y te ha tocado el gordo, el reintegro y lo metío.

Quienes siguen las publicaciones habrán leído, en bastantes ocasiones, que TRES DE CADA CUATRO parejas se rompen antes de que el menor cumpla los diez años. Y en, prácticamente, el 100% de las veces es la madre la que se hace cargo del niño, con ayuda de abuelos, hermanos, o sin ayuda y en otros casos esas ayudas se van alejando, poco a poco, y la realidad es que la madre queda sola con el o los hijos.

Cierto es que tengo algún caso en que la madre prefiere que el padre desaparezca pues no admite que su hijo tenga algún trastorno y lo que necesita es “memos mimos y más disciplina”. En estos casos el resultado es catastrófico. A la ansiedad y angustia de la madre por el estado del hijo se une la ansiedad que provoca y añade ese padre y la resistencia del menor a ir con él.

En cualquier caso, no soy yo quien para decir al juez si esa decisión es o no acertada. ¿Para el pequeño? tal vez sea la mejor medida, para el padre, de una comodidad tremenda “me lo llevo un rato, lo pongo a mil por hora y te lo devuelvo al borde del colapso“, para la madre un doble o triple tormento, “cómo estará mi pequeño“, no llega a fin de mes y el padre ya se ha echado otra pareja y dice que con todos los gastos no puede; se retrasa en sus obligaciones económicas, de las afectivas –cada caso es un mundo-, pero la madre queda sola, con ojeras, mil problemas, deseando que llegue la noche para acostarse y pidiendo que no amanezca para empezar un nuevo día de esfuerzo, soledad y lágrimas, juegan con ellos, sufren por ellos y con ellos, se ríen con ellos, otras lloran, pero en soledad, noches de insomnio, miradas perdidas que quieren capturar, palabras sencillas, pero, para ellos “imposibles de pronunciar“, sacar del colegio, llevar a terapia, luego a la otra, “por lo privado“, volver al colegio, la insulina, suena el teléfono “un nuevo ataque”, maldita epilepsia, por qué no camina, si tiene dos piernas, como todos, al neurólogo, a la Usmij, el panel genético, los potenciales, la prueba del sueño, “maldito gen, por qué mutó“.

Tal vez piensen que estoy haciendo una descripción catastrofista, y en muchos casos no se verán identificadas con lo que he relatado pero otras muchas, demasiadas, sí que se verán retratadas.

Es cierto y conozco a bastantes matrimonios que llevan al niño entre los dos, se ayudan, complementan e implican ambos. Pero, aun así, el estrés convive con la pareja, él se viene un poco abajo, ella lo anima, otras veces es ella es la que flaquea y él la saca a flote; pero les puedo asegurar que son las menos.

Ser madre de un niño con trastornos en su desarrollo es muy duro, en el mejor de los casos, es duro. Y mira que estos niños nos enseñan muchas cosas cada día.

Hace un par de semanas hablaba con un padre de un pequeño de 4 años, con hemiparesia, él quiere levantarse en el colegio pero no puede y cuando lo hace se cae. Bueno, pues hay un amiguito que le dice siempre “venga J.D., las manos arriba” o “ahora haz esto“. Pues ese dia el pequeño, al intentar levantarse, se había caído “de culo“, ¿que hace su amiguito? se tira al suelo “de culo” para que J.D. no se sienta mal. Y cuál es la sorpresa que TODA LA CLASE SE SENTÓ “DE CULO” EN EL SUELO. 

Esa es una gran lección. 

Pero cuando llegó J.D. a casa siguió con su hemirapesia y sin los recursos necesarios en el colegio. Mañana volverá a caerse “de culo“.

Con todos mis respetos hacia los padres. En esta causa, la madre, la mujer, lleva la peor parte, la más pasada, la mayor carga, la que sufre y llora en silencio, la que se hace una y mil preguntas y no les quitan las pilas por la noche y se las ponen por las mañanas, no.

Estas dos publicaciones en prensa no son una excepción.

Tal vez el caso de la mujer inglesa sí lo sea, pero debe hacernos reflexionar, en más de 15 días nadie se interesó por esa mujer ni por ese niño, ¿no tenía padre, abuelos, tíos?, ¿vecinos?, ¿profesores en el colegio?, ¿nadie en 15 días se preguntó nada?, ¿fueron 15 días de liberación para el colegio? La madre, epiléptica; el hijo con Autismo, no verbal, aunque el periódico dice “mudo” en claro ejemplo de ignorancia. 

El primero, el de España es más frecuente de lo que pensamos. Son muchas las madres que conozco que un buen día su marido “no volvió“, la dejó. Con uno o más hijos, sola “tu los has parido, luego ….“, ¿duro? sí, no cabe duda, pero real. En otros casos, el régimen de visitas permitía a la madre algunos días al mes para ella, podía descansar, relajarse, salir con las amigas. Hasta ahí todo bien. Pero un buen día esa mujer ¡¡¡ tiene la desfachatez de empezar a salir con otro hombre !!! A partir de entonces empiezan lo problemas con el régimen de visitas, ya el padre no puede este fin de semana o el horario no es el mejor.

Esa mujer no tiene derecho a enamorarse de nuevo, a sentir mariposas en la barriga. A su hijo ya le arrebataron casi todos sus derechos, ahora se los arrebatan a ella. “O mía o de nadie“. Sin comentarios.

Y encima, pelea con el colegio porque lo quieren pasar a modalidad C, sí o sí. Aunque te opongas, la normativa le permite ignorar y obviar las opiniones de la madre, del padre y de todos. !!! Lo ha dicho el Dictamen ¡¡¡

O te lo cambian de centro. Hay libertad de elección de centro. Así lo establece y recoge la Ley 2/2006 Orgánica de Educación en su artículo 84.1 “Las Administraciones educativas regularán la admisión de alumnos en centros públicos y privados concertados de tal forma que garantice el derecho a la educación, el acceso en condiciones de igualdad y la libertad de elección de centro por padres o tutores….” Pues en los casos de nuestros hijos con trastornos no existe ese derecho, bueno… sí lo tiene pero se lo quitan, se vulnera el artículo 84.3 de la misma Ley “En ningún caso habrá discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, por si no es demasiado ese artículo tambien se vulnera el 14 del Estatuto de Autonomía de Andalucia,

Artículo 14. Prohibición de discriminación

Se prohíbe toda discriminación en el ejercicio de los derechos, el cumplimiento de los deberes y la prestación de los servicios contemplados en este Título, particularmente la ejercida por razón de sexo, orígenes étnicos o sociales, lengua, cultura, religión, ideología, características genéticas, nacimiento, patrimonio, discapacidad, edad, orientación sexual o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. La prohibición de discriminación no impedirá acciones positivas en beneficio de sectores, grupos o personas desfavorecidas.

No contentos con eso ya llegamos a la norma madre, la Constitución que nos define como pueblo y que nos hace iguales a todos,

La Constitución española de 1978.

Título I. De los derechos y deberes fundamentales

Capítulo segundo. Derechos y libertadesArtículo 14

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Bueno, pues eso también se lo saltan con nuestros hijos. Con madre, con madre y padre y lo único que se tiene en cuenta es el Dictamen. El director/a del colegio, EOE, todos, … menos los padres.

A eso no hay derecho. Eso va contra el Derecho, el sentido común y la lógica.

Hace apenas dos horas una madre me dice “si mi hijo lo que más necesita el socializar, ¿por qué me lo pasan a C? con un niño con 14 años y problemas de agresividad, un niño con problemas psicóticos y otros dos que no sé que tienen. ¿Como va a aprender a socializar en ese ambiente?” Si el profesor lo que hará será intentar que no se peleen o uno agreda al otro ¿qué tienen en común?

Lo único que tiene en común es que tiene un trastorno, en este caso TEA. Y se lo quieren quitar de encima. Esa es la pura y cruda verdad.

Hay niños para C, no cabe duda, pero este no es el caso. 

Lo dicho, hay que reflexionar. 

Espero que la nueva Consejera de Educación, Sonia Gaya Sánchez, sea sensible a esta realidad, menores con trastornos en su desarrollo,

Que quieren hacer invisible pero que cada día hacemos y haremos más visibles.

Antonio Guerrero. Portavoz de la Plataforma. 670 86 36 86