Poco después de cumplirse un año del nacimiento de esta Plataforma de Atención Temprana, si hacemos un balance de lo acontecido, no cabe duda de que queda mucho por hacer, pero también es cierto que se han conseguido cosas, la deuda era de más de 2 millones de euros a los Caits bajo Concierto, los Conveniados llevaban más de 8 meses sin cobrar, el alta a los pequeños, al llegar al Colegio, era casi sistemática, hemos conseguido sacar adelante una PNL en el Parlamento, mociones de apoyo a esa PNL en muchísimos Ayuntamientos a lo largo y ancho de Andalucía, queremos que la Atención Temprana sea regulada por Ley, ya hay un Decreto regulador de la Atención Temprana, un borrador de orden de Acreditación de Caits, realmente novedoso y de progreso. Una mayor, aunque insuficiente, dotación presupuestaria. Hoy se sabe que es la Atención Temprana, decía un medio de comunicación que “se ha hablado de Atención Temprana en los últimos 8 meses más que en los últimos 20 años”, las Diputaciones van a impartir Talleres de Familias, Parejas y Hermanos, hemos firmado Convenios con los Colegios de Fisioterapeutas, Logopedas, Piscólogos y Terapeutas Ocupacionales. Almería se ha equiparado al resto de Andalucía, se pasa de pagar, los míseros, 6,14 € a los, muy insuficientes, 18 € por sesión de terapia, se han resuelto muchos casos particulares, unos vía Fiscalía y otros respondiendo a petición de esta Plataforma, tanto en Educación como en Salud, el auto, impecable, del TSJA Fiscalía Superior del Menor de Andalucía, protegiendo los derechos de los menores: derechos que se han de salvaguardar de forma clara, precisa y sin limitación alguna…

Y diciéndonos que acudamos a ellos,

Respecto del caso concreto y cuandopor parte de las familias,  se entendiera que pudiera existir una deficiencia en el servicio con merma en los derechos de los menores, la remisión del caso concreto y determinado, deberá realizarse a la Fiscalía Provincial correspondiente del domicilio del menor o familia, órgano competente, en su caso, para la investigación de los hechos y problemas surgidos”.

Como más adelante veremos, la inversión en Atención Temprana supone un muy considerable ahorro de futuro, tanto en Salud como en Educación, además de mejorar la calidad de vida del menor y familias. De esto debería tomar buena nota la actual Consejería y la Presidenta de la Junta de Andalucía, pues lo que ahora se está haciendo NO ES INVERTIR, sino gastar. El gasto no lleva aparejada recompensa de futuro, es ir tapando agujeros y poner parches.

Si la Presidenta destinase ese 0,0025%, (sí, 25 diezmilésimas de punto) del presupuesto de la Junta de Andalucía, se produciría, a futuro, un ahorro del 0,0425%, esto es, más de 1.650 millones de euros al año, en Salud, Educación, Dependencia, Salud Mental, además de contribuir a que esos menores con trastornos en su desarrollo, tengan una Educación Inclusiva y no de integración y se puedan incorporar, en la medida de sus posibilidades, al mercado laboral, Institutos, Universidades…, un mayor respiro y armonía familiar y un larguísimo etcétera. Todo son ventajas, a cambio del 0,0025%, ella sabrá, pero creo que no lo sabe.

Por eso tiene un serio problema con la Atención Temprana, pero se niega al diálogo. 

Por todo lo anterior, debemos tomar conciencia de los beneficios que se consiguen cuando se invierte en Atención Temprana y Primera Infancia, beneficios no sólo psico-bio-social, sino también en ahorro de recursos financieros, veamos algunos ejemplos:

Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), así lo afirma: “La inversión en primera infancia tiene un retorno asombroso. Se calcula que por cada dólar invertido en atención temprana de la niñez, el país recupera 17 dólares (…)

Se estima que la inversión en los niños, niñas y adolescentes puede ser muy eficaz, y que los beneficios sociales y económicos son potencialmente muy grandes. Una evaluación del proyecto High/Scope Perry Preschool, uno de los más conocidos en Estados Unidos, estimó la inversión en la infancia en 16 dólares de beneficios por cada dólar invertido en la primera infancia, en desarrollo infantil temprano, siendo los beneficios públicos estimados en US$ 12,90 por dólar invertido (Schweinhart et al., 2005).

Luego debe considerarse la evaluación costo-beneficio, puesto que invertir recursos estatales en Programas de AT implica realizar acciones preventivas en detección temprana de posibles trastornos del desarrollo que redundarán en un ahorro mucho mayor a largo plazo.

Datos de fuentes de toda solvencia y por si todo esto fuese poco,

Pero no invertir genera costos: niños y niñas llegados a la edad productiva sólo podrán acceder a empleos de baja calidad, serán más propensos a enfermedades que supondrán significativas cargas al sector de la salud pública. Igualmente, serán menos productivos y el Estado deberá invertir ingentes recursos en la búsqueda de nivelar sus capacidades, de forma a promover la empleabilidad y, con ello, el acceso a mejores empleos, y apoyarlos con programas de protección.

¿Y cuál es el costo de no invertir en la primera infancia?
Depende del país. Para los países donde se ha calculado, se estima que el costo de no invertir en el desarrollo de la primera infancia va de cerca del 1 al 3 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de cada país.

Desde el punto de vista científico, nos encontramos con,

Estimulación y educación desde el nacimiento:

Las neurociencias demuestran que el trabajo durante los tres primeros años en la vida de un niño es crucial para comenzar el desarrollo del “cableado” neuronal, así como los aprendizajes que sustentarán los que se adquieran en el futuro.

Investigaciones como las del médico y científico canadiense Fraser Mustard demostraron que la estimulación empieza desde que el feto tiene 3 meses en el vientre materno y la curva más alta de sinapsis para los sentidos se produce a los 3 meses de nacido; del lenguaje a los seis meses y la función cognitiva a los dos primeros años de edad. Es por ello que se afirma que el aprendizaje comienza desde antes del nacimiento.

En una etapa de tanta vulnerabilidad, la educación inicial se hace urgente por cuanto estimula todo el sistema cognoscitivo de los niños y niñas. Alcanzar la igualdad desde la cuna permitirá sentar las bases para el desarrollo y la equidad con la que todos soñamos.

En términos sociales, todas las condiciones desfavorables que acarrea la pobreza, y que dan pie a la inequidad social y económica, están estrechamente relacionadas con las desigualdades en las primeras etapas de desarrollo y aprendizaje de niños y niñas.

Desde el ámbito de la economía también existen evidencias que justifican que la inversión en la infancia es rentable y una gran apuesta de futuro. Así lo que afirmó el Premio Nóbel de Economía 1998, Amartya Sen, cuando señaló que “en efecto, la calidad de la niñez tiene importancia no sólo para lo que pase en los niños sino también para la vida futura. Las inversiones para la infancia son importantes por su propio derecho debido a que ellas abren el camino para toda una vida de mejor salud, desempeño mental y físico, y productividad”

Esto es contundente,

No lograr romper con el círculo vicioso de la pobreza, es mantener a los niños más pobres a la zaga de los más favorecidos. Por lo tanto, garantizar un desarrollo infantil saludable es una inversión en la futura población activa de un país y en la capacidad de progresar económica y socialmente.

Bajo esta misma premisa, el investigador estadounidense James Heckman, Premio Nobel de Economía 2000, ha concluido que por cada dólar invertido en educación inicial, hay un retorno de ocho dólares cuando el individuo es adulto (8 a 1), retorno mucho mayor que el de cada dólar invertido en programas escolares de la educación media y superior (3 a 1).

 MARY EMING YOUNG, en su publicación Desarrollo Integral del Niño en la Primera Infancia; Desafíos y oportunidades, dice,

La atención sobre los programas centrados en la primera infancia y la demanda de los mismos ha crecido en todo el mundo como resultado de lo siguiente:

a) un mayor número de padres que trabajan fuera del hogar.

b) un aumento constante de la supervivencia infantil, de modo que la sociedad puede empezar a considerar temas más amplios como la calidad de la vida; y

c) el reconocimiento de que las experiencias de la primera infancia pueden ejercer efectos considerables sobre el desarrollo posterior, especialmente en la escolaridad.

La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas en favor de la Infancia que tuvo lugar en 1990, y la Conferencia Mundial de Educación para Todos,  el Foro de Educación para Todos, recalcaron la importancia de los programas de atención y desarrollo del niño en la primera infancia. Al reconocer el valor de estos programas, las conferencias también hicieron resaltar la relación entre el bienestar de los niños y el desarrollo de la comunidad, la función cambiante de la mujer, la mitigación de la pobreza y el rendimiento escolar.

El desarrollo del niño en la primera infancia comprende, por una parte, atender las necesidades básicas de salud y seguridad, y por la otra, favorecer el crecimiento multidimensional de su desarrollo mental, emocional y social. El cuidado infantil, es decir las medidas necesarias para la custodia del niño, y su desarrollo, es decir su estimulación social y psicológica, no deben considerarse por separado. Los programas que proporcionan atención infantil también deben incorporar metas de desarrollo. Asimismo, los programas destinados a mejorar el desarrollo en la primera infancia deben considerar las necesidades de las familias.

En resumen, los programas deben responder al bienestar completo del niño. Esto incluye la familia y la comunidad.

La Comunidad científica es contundente,

Las pruebas científicas indican que el 50 por ciento de la variación en el desarrollo intelectual ya se ha producido a la edad de cuatro años. Es probable que la estimulación intelectual insuficiente y la escasez de atención afectiva, den lugar a daños graves y posiblemente irreversibles sobre la capacidad física y emocional, cuyo desarrollo es crucial para facilitar el aprendizaje. Debido a la importancia de los primeros años, la escuela primaria y aun el jardín de niños pueden llegar demasiado tarde para desarrollar estas capacidades en los niños.

El principal crecimiento mental ocurre durante el primer año de vida y la primera infancia, y en general, los primeros años son decisivos para la formación y el desarrollo de la inteligencia, la personalidad y el comportamiento social. Dado que el primer año de vida es un período sumamente sensible de maduración, se necesita un grado elevado de estimulación ambiental para que más adelante en la vida se desarrollen estructuras conceptuales y relaciones sociales sólidas.

El aumento en el número de hogares encabezados por mujeres y de mujeres que trabajan ha creado una gran necesidad de atención infantil sin riesgos. En todo el mundo en desarrollo, la mujer realiza un aporte sustancial a la fuerza laboral en el sector formal. Al mismo tiempo, las necesidades de atención infantil han aumentado en forma singular. Los estudios de la participación de la mujer en la fuerza laboral y los tipos de trabajos tomados, generalmente revelan una relación inversa entre el número de niños pequeños en la casa y la probabilidad de que la madre tenga empleo. Se produce un círculo vicioso, en particular en las ciudades, por el cual los trabajos con escasa remuneración impiden a las madres adquirir una atención infantil adecuada, y la carencia de atención infantil adecuada impide a las madres buscar empleo más estable y mejor remunerado.

Según el Informe Mundial sobre la Discapacidad, elaborado en conjunto por la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial (2011), las personas con discapacidad tienen peores resultados académicos, mayores dificultades en el acceso sanitario, una menor participación económica y una tasa de pobreza más alta que las personas sin ella.

Organización de las Naciones Unidas (ONU), desde UNESCO y UNICEF, y en la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Merece especial atención la Observación General No 7 a la CDN (ONU, 2005), sobre la realización de los derechos del niño en la primera infancia.

En esta se sostiene la idea de que los niños pequeños son portadores de todos los derechos consagrados en la Convención y que la primera infancia, considerada allí desde el nacimiento hasta los 8 años de vida, es un período esencial para la realización de estos derechos.

Dentro de sus objetivos se destaca el reconocimiento de los niños pequeños como agentes sociales, desde el inicio de su existencia, dotados de intereses, capacidades y vulnerabilidades particulares, así como de necesidades en materia de protección, orientación y apoyo en el ejercicio de sus derechos.

Nuestro agradecimiento a todas las personas que componen esta Plataforma, menores, familias, profesionales, Caits, Colegios Profesionales, Grupos Parlamentarios del Partido Popular, Ciudadanos, Podemos e Izquierda Unida, Fiscales, Diputaciones, Ayuntamientos y personas de toda España que cada día reconocen la labor de esta Plataforma y reconocen nuestra fuerza, solidez, unión, solidaridad y nos felicitan por “estar todos para todo y para todos”.

Antonio Guerrero. Portavoz de la Plataforma. 670 86 36 86