Las últimas publicaciones en la Web de la Plataforma han hecho referencia a las dificultades que el nuevo Acuerdo Marco va a plantear a los Caits, Decreto, Ley rechazada y mil cosas más.

En la publicación de hoy quiero centrarme en nosotros, en las familias; en nuestros hijos o nietos, nuestras ansiedades, situaciones de estrés, rabia, impotencia, dolor por nuestros hijos, por comentarios de algunas personas, con poco “tacto” social, por el bulling y las burlas en los colegios, de las relaciones, no siempre fáciles, con sus hermanos, por las sesiones de terapias que les hace falta y las que se les da, por qué un antes y un después a los 6 años, porque después de los 6 años hay vida, mucha vida, por las largas y angustiosas listas de espera, tanto para ir a los Caits, como para los centros de valoración de minusvalías o dependencias, de cómo afecta a las relaciones de pareja, de las alegrías de cuando nuestro pequeño/a hace algo que ayer parecía imposible, de por qué nos culpamos, de por qué lo o la culpamos, de nuestros enfados con Dios, de lo orgullosos que estamos de ellos, del “por qué a mi”, de las lágrimas derramadas en soledad, de que será de él/ella cuando yo no esté; de, de dónde voy a sacar el dinero este mes para pagar la terapia que la administración le niega, de cuándo le podré pagar a mis padres o mis suegros, mis cuñados, o amigos lo que me han prestado para seguir recibiendo sus clases, sesiones, de por qué no lo dejan ir de excursión con sus compañeros de clase, de por qué no juega con sus iguales en el recreo, de pensar “qué estará pensando”, del miedo al próximo “ataque”, de por qué no puedo ser lo que yo quiero “ser una madre como las demás”, sólo quiero ser la madre de mi hijo y no puedo o no me dejan.

Nosotros no tendríamos que saber si los Caits cobran o no, ni cuánto les pagan por sesión, igual que no sé cuanto cuesta la radiografía que me hicieron el mes pasado, o la mamografía que a alguna le harán dentro de tres meses, por qué tuvo que nacer esta Plataforma, no tendría que tener razón de ser, no deberíamos existir, todo debería funcionar bien para nuestros hijos y nietos; bastante tenemos con lo que tenemos para tener que estar defendiendo a los Caits, si ellos no se mueven ni se defienden, y serían los que deberían hacerlo, serían los que tendrían que decir a la Consejería que este niño/a necesita más sesiones semanales y exigirlas y no ofrecernos una hora más a tal precio, si ves que le hace falta, por qué no se lo dicen a los responsables, por qué tenemos que estar en confrontación permanente con las Consejerías, con Susana, por qué tenemos que acudir al fiscal de menores, no tendríamos que saber qué es un acuerdo marco, un contrato derivado, una licitación, por qué no tengo respuestas, por qué chillo y no me oyen, por qué tengo que ir al Parlamento si no me interesa la política, por qué me mienten cuando me dicen que allí están los derechos de nuestros hijos o nietos y por mucho que busco y rebusco por todo el parlamento no los encuentro, tal vez es que no tengan derechos o que lo que les dan son todos sus derechos, por qué el Defensor del Pueblo no los defiende, por qué dicen que nuestros hijos o nietos son invisibles si se visten como los demás, andan como los demás, sé que son distintos, ni mejores ni peores, pero, por qué invisibles, si a veces nos ponen negros y otras nos lo comemos a besos.

Si alguien lee esto y tiene respuestas, le pido por favor que nos las diga.

Antonio, un abuelo con muchas preguntas y pocas respuestas