Una nueva investigación ha puesto de manifiesto sutiles diferencias cerebrales en varones adultos aquejados de trastornos del espectro autista, que pueden explicar hasta cierto punto por qué persisten los síntomas en la adultez para algunas personas que sufren trastornos de esta clase.

Los trastornos del espectro autista afectan a mucha gente en el mundo. La incidencia en el caso del Reino Unido es de alrededor de 1 de cada 100 personas. Esta patología implica un espectro de problemas que se manifiestan de forma diferente en personas distintas. Quienes padecen trastornos de este tipo pueden exhibir niveles variables de deterioro en tres áreas comunes, que a menudo incluyen déficits en las interacciones sociales y en la comprensión recíproca, comportamiento repetitivo e intereses reducidos, y deficiencias en el lenguaje y la comunicación.

El equipo del Dr. Marco Catani del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia en el King’s College de Londres en el Reino Unido, ha utilizado un método novedoso de visualización del cerebro para identificar conexiones cerebrales alteradas en personas con trastornos del espectro autista. Los investigadores compararon redes de materia blanca en 61 adultos con trastornos del espectro autista y 61 personas sin el problema. La materia blanca consiste en grandes manojos de células nerviosas que, a modo de cableado, conectan diferentes regiones del cerebro y permiten la comunicación entre ellas.

Los escaneos han revelado que los hombres con trastornos del espectro autista, al menos los examinados, tienen diferencias sospechosas en las conexiones cerebrales en el lóbulo frontal, la parte del cerebro que es esencial para el desarrollo del lenguaje y de las habilidades de interacción social.

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Las regiones rojas indican valores reducidos de anisotropía fraccionaria en los trastornos del espectro autista. (Foto: King’s College London)

Concretamente, estos hombres tienen un desarrollo alterado de las conexiones de la materia blanca en el lado izquierdo del cerebro, el fascículo arqueado, que está implicado en el lenguaje. Las diferencias en el fascículo arqueado, que conecta áreas del cerebro implicadas en la comprensión de las palabras y regiones relacionadas con la producción del habla, fueron especialmente graves en aquellos que quienes tenían un historial notable de ecolalia. Esta última es muy común en los trastornos del espectro autista y se manifiesta en la forma de repetición de palabras o frases como lo haría un loro.

 

Fuente: King’s College of London Información adicional[/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]