El pequeño Abel, de Marchena, conocido -coloquial y cariñosamente- como el “niño de los 4 minutos” va a ser muy mediático.

Abel es un niño precioso, -como todos los niños a su edad-, con trastornos en su desarrollo. Padece una Hiperplexia Tipo 2. Es una enfermedad rara de la que se conocen menos de diez casos en España.

Abel quiere ir al colegio, los padres de Abel quieren que su hijo vaya al colegio, esta Plataforma anima a Abel y a sus padres a que asista al colegio.

La administración no da soluciones. 

Su caso se ha publicado en diferentes medios de comunicación.

Hay un acuerdo plenario en Marchena para dotar, con cargo a fondos municipales, de un profesional sanitario para atender, tanto a Abel como al resto de alumnos que lo puedan necesitar. Hasta ahora ese acuerdo no ha sido obedecido.

¿Qué está esperando la alcaldesa de Marchena para obedecer el mandato plenario?

Esta alcaldesa siempre ha demostrado que no tiene ningún interés en la resolución del caso, como tampoco lo tiene para resolver el caso del CAIT, en serio detrimento del servicio.

El curso pasado Abel no asistió al colegio, no pudo jugar con sus amigos. Este año, ha comenzado el curso y Abel no está asistiendo al colegio, tampoco puede jugar con otros niños.

La Consejería entiende que con un cursillo sobre técnicas de reanimación cardio-pulmonar al profesorado está cumpliendo y dotando de recursos. Los profesores han pedido, y casi rogado, a los padres que no lleven a Abel al colegio. 

 

Si Abel entra en crisis, tiene paro cardíaco. A partir de ahí se dispone de 4 minutos. Si no se consigue la reanimación sus efectos, inmediatos, son:

  • Lesiones cerebrales irreversibles
  • Muerte cerebral
  • Muerte física

Ante este panorama ¿qué maestro va a tocar al niño si entra en crisis? Los maestros no son enfermeros, ni médicos, ni sanitarios. Son maestros, su tarea es enseñar, de todos los ámbitos de la vida, pero enseñar.

Para reanimación cardio-pulmonar están otros

Pues en estas andábamos, esperando a la Consejería, al Ayuntamiento, a la Fiscalía, Juzgado …. cuando se pone en contacto con nosotros el prestigioso bufete de abogados Bufete Osuna.

D. Fernando Osuna, conoce el caso a través de la prensa, luego profundiza en publicaciones de la Plataforma, … hasta que se produce una reunión con la familia para saber, de primera mano, toda la información.

A medida que más va sabiendo del caso, más le va interesando. Hasta el punto de que quiere llevar el caso sin coste para la familia.

El señor Osuna participa en tertulias en una cadena de televisión y va a trasladar a dicha cadena la disposición de la familia y de este portavoz de acudir al programa y dar todo lujo de detalles sobre este despropósito y otros más que se están produciendo. 

Karim sigue sin profesional sanitario para su sondaje vesical. Tiene que ir su madre, cada día, la dulce y gentil Imane, a realizárselo. ¿La conciliación laboral de la madre? Qué más da !!! 

También los insulinodependientes tienen que buscarse la vida, y las aspiraciones a traqueotomías y decenas de situaciones más. Todas un despropósito por no tener un profesional sanitario en aquellos centros -que no son todos lo de Andalucía- donde se produzcan estos casos.

Ojalá que esa cadena de televisión ponga sus cámaras a disposición de los niños andaluces que necesitan de esa atención especializada, a través de Abel. 

Ojalá el Bufete Osuna lleve a buen puerto y obtenga los mejores resultados en la defensa de los derechos de Abel, que son los derechos de todas las personas con diversidad funcional.

Siempre decimos que este colectivo tiene los mismos derechos que los demás pero creo que, incluso, tienen más derechos, porque tiene más necesidades.

El interés superior del menor está recogido desde la carta de derechos del niño de la ONU hasta la más elemental de las legislaciones, pasando por la Constitución, Estatuto de Autonomía y cientos de leyes más. Pero, por mucho que busco y miro, no veo el interés superior del menor por ninguna parte, de Marchena y su alcaldesa ¡¡ni hablamos!!

Antonio Guerrero. Portavoz de la Plataforma. 670 86 36 86